Destino Final
-La Laguna tiene una magia que no tiene Santa Cruz-, me dijo.
La vista desde arriba era superbonita.
Y luego bajamos, y me llevó a una Arepera a cenar cosas ricas.
-La Laguna es Patrimonio de la Humanidad por ser el primer ejemplo de ciudad colonial no fortificada.
Y nos pusimos a pasear por La Laguna. Que es una preciosidad, con sus casas antiguas y sus iglesias.
Con sus estanques con sus patos (dormidos, que era tarde).
Con sus caras en las ventanas.
¡Una cara en la ventana! Pegué un bote.
-No te preocupes, será una lámpara, o un jarrón, o algo que han dejado ahí.
Tenía razón, así que me tranquilicé. Seguimos paseando. Y entonces vi un árbol fantasma.
-Es un árbol típico ((vamos, que no me acuerdo del nombre)). ¿A que parece un alma desgarrada?
Aparte de su voz sólo se oía el ruido de los grillos. La Laguna por la noche daba un poco de miedo, la verdad.
-La verdad es que La Laguna está llena de leyendas. Hay varias casas con fantasmas. El trazado de la ciudad se basó en principios filosófico-esotéricos y ha permanecido tal cual desde 1.500.
Sentí una especie de escalofrío.
-¿Has notado que en por aquí arriba hace más frío? En las historias de miedo siempre debería hacer frío.
Respiré hondo. Es verdad que hacía frío. Y humedad. Y se veía el vaho de nuestras respiraciones.
-Y huele... como a miedo. No, en realidad es que las historias de miedo deberían oler así, como huele ahora.
Y sin darnos cuenta habíamos llegado a una zona de casas grandes, bonitas y terribles, cada una a su estilo.
Y entonces lo dijo:
-Te he traído aquí para matarte.
Esta Cattz...
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